Un anciano chino perdió su único caballo cuando se le escapó,
Todo el pueblo fue a presentarle sus condolencias, pero el chino decía siempre:
¡Bueno o malo, ¿quién sabe?!
El caballo regresó con toda una manada, asi que el chino se hizo rico de golpe. Todo el pueblo subió a felicitarle:
¡Bueno o malo, ¿quién sabe?!, volvía a decir el chino
Su único hijo se rompió la pierna tratando de domar a los potros. Todo el pueblo fue a presentarle sus condolencias, pero una vez mas, el chino usó su famosa frase:
¡Bueno o malo, ¿quién sabe?!
Llegó la guerra y todos los jóvenes tuvieron que ir al frente excepto su hijo...
¡Bueno o malo, ¿quién sabe?!
...y esta cadena de sucesos podría continuar eternamente, pero como dice Antonio Iborra en su libro "lOS JUEGOS DE LA CONCIENCIA"
"El ego no puede vivir sin tomar decisiones, mientras que nuestro ser, que es la unidad misma, no necesita decidir porque al no haber división, tampoco hay decisión posible.
Como seres humanos podemos observar cómo nuestro ego decide, pero sin concederle demasiada importancia y aceptando con mas ecuanimidad el éxito y el fracaso porque en realidad sólo lo son para el ego; lo cual tiene una importancia relativa.
¿Es bueno que nuestro ego decida? ... bueno o malo, ¿quien sabe?
0 comentarios:
Publicar un comentario